Diego Hurtado de Mendoza, en un retrato de Tiziano
Diego Hurtado de Mendoza, en un retrato de Tiziano

El artículo científico “‘Los ausentes nunca medran’. La correspondencia de Diego Hurtado de Mendoza y Francisco de los Cobos” ha sido publicado en 2018 por Clara Marías, contratada posdoctoral Juan de la Cierva (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades) en el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Sevilla. Dicho trabajo formaba parte del número monográfico Sociología de la literatura hispánica: el autor y la institución literaria, coordinado por Pedro Ruiz Pérez (Universidad de Córdoba) para la prestigiosa revista de Pisa Studi Ispanici, y ha sido seleccionado ex aequo junto a otro artículo también de ámbito renacentista, de la profesora María del Rosario Martínez Navarro, como la Mejor Publicación Científica del semestre (convocatoria de junio 2018) de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla.

En este trabajo, resultado de meses de investigación y parte de un proyecto más amplio en curso, se aborda la correspondencia ya publicada que mantuvo el poeta, humanista e historiador Diego Hurtado de Mendoza (Granada 1503/1504-Madrid 1575), célebre por su Guerra de Granada , por su ocasional atribución del Lazarillo de Tormes, y por ser uno de los innovadores en la introducción de la poesía italianista en España, junto a Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, en tanto que embajador de Carlos V en Venecia y otros destinos, con Francisco de los Cobos y Molina (Úbeda, ca. 1477-1547), secretario y consejero imperial y todopoderoso que controló la política y actuó como “privado” hasta su muerte.

“El objetivo no era analizar las cuestiones de índole política contenidas en esta correspondencia, labor que han realizado en parte Bunes Ibarra, Varo Zafra, y otros que siguieron la línea abierta por los pioneros González Palencia, Mele, Foulché-Delbosc y Morel-Fatio sino, por el contrario, detenerse en los temas más íntimos que se tratan en estas cartas, que eran a un tiempo oficiales y personales, y tratar de examinar la proyección que Hurtado de Mendoza hacía de sí mismo en estos escritos no literarios”, puntualiza esta investigadora.

Se trata de los pocos poetas de la época de los que se conserva un corpus importante de cartas en prosa, por su dedicación a la diplomacia, pero lo interesante es que, además de para reconstruir las vicisitudes históricas de la época, por la tendencia del autor a imbricar los asuntos públicos con los privados es posible encontrar en esta correspondencia sus burlas y comentarios irónicos y agudos, sus anécdotas sexuales, su fascinación por los objetos preciosos, su obsesión por medrar y ganar dinero, su relación con familiares y con otros cortesanos, sus quejas y preocupaciones por su precariedad… “Son ventanas hacia la intimidad de Diego Hurtado de Mendoza, aunque no podemos leerlas en tanto que documentos sinceros y transparentes, sino en tanto que construcciones interesadas de una imagen para conseguir unos fines de su poderoso destinatario”, añade Clara Marías.

No son cartas inocentes, sino que buscan crear unos lazos firmes de confianza y lealtad con Francisco de los Cobos, ya que es este el que controla los nombramientos y prebendas cortesanas en representación del emperador, por lo que, dada su distancia de la corte, Diego Hurtado de Mendoza solo tiene su capacidad de escritura para hacerse presente en la vida del secretario imperial y recordar sus méritos, porque, como señala en una misiva que da título al trabajo, “los ausentes nunca medran”, es decir, para lograr recompensas en la corte, los que están lejos de ella físicamente tienen que evitar caer en el olvido.  La forma de conseguir la atención de Cobos, sepultado por las decenas y decenas de misivas que debía recibir cada día desde todos los rincones del Imperio, así como por las copias que recibía de aquellas enviadas al emperador, era claramente crear una red de sociabilidad e intimidad con él, a través de la narración de anécdotas íntimas, especialmente las más sexuales y burlescas, y al mismo tiempo mantener una red clientelar, con intercambio de favores, regalos preciados, e información privilegiada de tipo económico o político.

La novedad del artículo consiste precisamente en analizar la proyección del autor en tanto que cortesano y escritor epistolar, y destacar la importancia de la representación que Diego Hurtado de Mendoza hace de sí mismo, y sus objetivos e intereses. Para ello, primero se trazan las relaciones históricas entre el embajador y el secretario imperial, para recalcar que, pese a la superioridad del poeta en cuanto a linaje y a formación humanista, se encontraba en una situación de inferioridad y dependencia política y económica del que consideraba su “patrón” y protector.

En segundo lugar, se analizan en detalle todas las referencias sexuales que aparecen en la correspondencia, que contrastan con la seriedad y dramatismo de muchos de los sucesos políticos que tuvo que vivir Hurtado de Mendoza como embajador imperial en Venecia en esas mismas fechas. Las referencias a la amante judía que tenía don Diego en esta ciudad, así como a las célebres prostitutas y las fiestas y bacanales de las que disfrutaban otros cortesanos y militares que pasaban por la Serenísima, como el marqués del Vasto, nos permiten asomarnos a la forma de entender la sexualidad en la época. Pero además, las alusiones más o menos veladas a las fiestas compartidas con el secretario imperial en otros momentos, y la información suministrada acerca de una de sus amantes italianas de juventud, permiten estrechar los lazos de intimidad entre los corresponsales, como la mediación con Tiziano para encargar determinados retratos. Con esa misma función intercala el embajador entre sus quejas y lamentos y apelaciones a su interlocutor para obtener recompensa a sus servicios bromas picantes y autoirónicas, por ejemplo acerca de sus testículos, de su fealdad, o de su tentación de convertirse al judaísmo para asentar su relación con su amante.

El artículo analiza otras dos formas de creación de intimidad en la correspondencia: la introducción de menciones afectuosas a los familiares del destinatario, con el fin de crear una complicidad y teñir la relación de dependencia y mecenazgo de amistad y afecto (llamando, por ejemplo, “la patrona” a la esposa de Cobos, o “los pollinos” a sus hijos); y la alusión a anécdotas y chismorreos acerca de otros cortesanos, para así convertirse en una fuente de información de interés para quien, por sus responsabilidades, apenas podía ya viajar y vivía todo aquello que ocurría en el Imperio desde Valladolid o desde Madrid, gracias a las redes creadas por la correspondencia.

EL PREMIO

Esta iniciativa está concebida a nivel de centro y busca dar visibilidad a la labor investigadora de los profesores/as y alumnos/as de la US dentro de la Facultad de Filología, tanto para el resto del PDI como para el alumnado, contribuyendo con ello a la difusión de los resultados de investigación, a incentivar la producción científica de calidad y a mostrar la actividad investigadora desarrollada en el centro.

Es un Proyecto financiado por el VI Plan Propio de Investigación de la Universidad de Sevilla dentro de la convocatoria III.3. Ayudas para actividades de divulgación científica.

Referencia bibliográfica:“ ‘Los ausentes nunca medran’. La correspondencia de Diego Hurtado de Mendoza y Francisco de los Cobos”. Clara Marías. Studi Ispanici (Pisa), nº 43, 2018, pp. 77-119. ISSN: 0585-492X.