Equipo de este estudio internacional en España con la profesora de la Universidad de Sevilla Carmen Moreno en el centro
Equipo de este estudio internacional en España con la profesora de la Universidad de Sevilla Carmen Moreno en el centro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer hoy los resultados del estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC)  en el que se alerta de que la salud y el bienestar de los jóvenes se están viendo afectados por las desigualdades socioeconómicas y de género. Esta investigación  internacional ha estado liderada en España por la profesora de la Universidad de Sevilla Carmen Moreno, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación.

El estudio HBSC se realiza desde el año 1982 y se repite cada cuatro años. En él participan más de 40 países de Europa y América del Norte con el objetivo de tener una visión global acerca de los adolescentes desde esta perspectiva internacional. En esta última edición de 2014, cuyos datos se han dado hoy a conocer, han participado 42 países, lo que ha implicado el trabajo de 340 investigadores de los distintos países. En el caso de España su participación en el estudio HBSC se ha producido de forma continuada desde el año 1986, y desde el año 2002 la realización del informe es posible gracias a sucesivos convenios de colaboración firmados entre el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la Universidad de Sevilla.

Los datos recogidos por este último estudio se basan en encuestas realizadas a 220.000 adolescentes. El cuestionario utilizado garantiza que sus voces y preocupaciones puedan ser consideradas plenamente cuando la OMS diseña sus estrategias, políticas y acciones para promover la salud y el bienestar de los niños y adolescentes. Este estudio pone de manifiesto la necesidad de que los gobiernos realicen intervenciones más específicas y eficaces para amortiguar los efectos de las desigualdades sociales y el género entre los jóvenes en Europa.

“Los comportamientos relacionados con la salud, así como los hábitos y actitudes sociales, adquiridos en la segunda década crítica en la vida de una persona joven pueden mantenerse durante la etapa adulta y afectar durante todo el ciclo de vida”, según  la directora Regional de la OMS para Europa,  Zsuzsanna Jakab.

Los resultados del informe muestran que, a pesar de los considerables avances en la salud de los adolescentes, como lo es la reducción del consumo de tabaco, muchos adolescentes aún hacen frente a grandes desigualdades. En este punto, se refleja que  las chicas y los chicos que provienen de familias con bajos niveles socioeconómicos presentan peor salud física y mental y practican menos deporte que los chicos y adolescentes de familias con mayor capacidad adquisitiva.

PRINCIPALES CONCLUSIONES

El cuestionario internacional evalúa un abanico amplio de contenidos que incluyen los estilos de vida de los adolescentes (alimentación y dieta, higiene dental, actividad física y sedentarismo, consumo de alcohol, tabaco y drogas ilegales, conducta sexual coital, accidentes y lesiones, ocupación del tiempo libre); su percepción del contexto familiar (comunicación, supervisión, apego, estilos disciplinarios,  actividades compartidas, bienestar económico); percepción del contexto escolar (apoyo del profesorado y de los compañeros, ajuste y rendimiento  escolar); relaciones con los iguales (satisfacción con las relaciones con iguales, bullying); y percepción de salud y ajuste psicológico (autopercepción de salud, autoestima,  satisfacción vital, SOC, optimismo, depresión, etc.). Una vez analizados todos estos datos las principales conclusiones del último estudio HBSC son las siguientes:

Salud y comportamientos saludables

Foto Tomas Zuñiga. Fuente Pixabay
Foto Tomas Zuñiga. Fuente Pixabay
  • Las chicas sufren peor salud mental que los niños, aumentando la diferencia entre ambos sexos a medida que aumenta la edad. A los 15 años de edad, una de cada cinco jóvenes (20%) revela que su estado de salud es regular o pobre, mientras que una de cada dos (50%) experimenta múltiples síntomas psicosomáticos más de una vez cada semana.
  • El sobrepeso y la obesidad son más frecuentes entre los varones. Sin embargo, las chicas son más propensas a percibirse con mayor peso; y estos valores aumentan conforme se incrementa la edad, desde un 26% a los 11 años a un 43% en 15 años. Una cuarta parte de las niñas de 15 años de edad (25%) están siguiendo alguna dieta o realizando alguna conducta para controlar el peso.
  • Los hábitos alimentarios empeoran con la edad: la frecuencia en el consumo del desayuno, el consumo de fruta y la frecuencia con la que se toman las comidas junto a la familia descienden entre las edades de 11 y 15 años. A los 15 años de edad, sólo el 29% de los chicos come fruta todos los días (en comparación con el 37% de las chicas de esa misma edad) y el 22% de los chicos consume refrescos o bebidas azucaradas todos los días.
  • Los niveles de actividad física siguen siendo muy bajos, con sólo el 25% de los adolescentes de 11 años de edad y sólo el 16% de los de 15 años de edad que cumplen las directrices actuales. Las chicas son persistentemente menos propensas que los niños a cumplir con los niveles actualmente recomendados de actividad física.
  • En promedio, la mitad de los chicos (50%) y el 40% de las niñas han padecido al menos una lesión que ha requerido tratamiento médico en los últimos 12 meses. La prevalencia es mayor entre los chicos de todas las edades y se asocia a una mayor capacidad adquisitiva familiar, posiblemente debido a una mayor participación en  actividades deportivas entre los adolescentes que provienen de familias económicamente más favorecidas.

Comportamientos de riesgo

  • El estudio informa de una reducción importante de la conducta de fumar desde el informe anterior (2009/2010). La proporción de jóvenes de 15 años de edad que habían consumido tabaco por primera a la edad de 13 años o menos disminuyó del 24% al 17% (promedio HBSC) durante el período entre los estudios. La reducción fue mayor en las chicas (22% a 13%) que en los chicos (26% a 22%).
  • Se observa una disminución considerable en el consumo de alcohol desde 2009/2010: la proporción de adolescentes de 15 años de edad que informaron consumir alcohol semanalmente disminuyó del 21% al 13% (promedio HBSC), mientras que la proporción de jóvenes de 15 años que declararon haber estado borracho al menos dos veces en su vida ha disminuido desde el 32% al 22% (HBSC promedio). Los chicos son más propensos que las chicas a beber regularmente, pero la diferencia de género se ha reducido en los últimos años.
  • El consumo de cannabis (sólo contestada por adolescentes de 15 años) varía drásticamente según el país, desde el 29% de los chicos en Estonia, Francia y Suiza hasta el 0% de las chicas en Armenia. El impacto de la capacidad adquisitiva familiar en el consumo de cannabis también varía; con fuertes asociaciones con una alta capacidad adquisitiva en algunos países.
  • El porcentaje de adolescentes que afirma haber experimentado relaciones sexuales ha disminuido para chicos y chicas desde el estudio anterior: la tasa se ha reducido del 29% al 24% para los chicos y del 23% al 17% para las chicas. Los chicos son más propensos a reportar haber tenido relaciones sexuales que las chicas, aunque las chicas señalan mayor frecuencia de relaciones sexuales que los chicos en Inglaterra y Gales.

Interacción social con la familia y los compañeros

  • En general los jóvenes disfrutan de buenas relaciones con sus padres, pero la comunicación y de apoyo disminuyen con la edad, sobre todo en el caso de las chicas.
  • La mayoría de los países muestran que el apoyo familiar y la comunicación son mayores en las familias con mayor capacidad adquisitiva.
  • Los compañeros pueden ser una fuente importante de apoyo social; a diferencia del de los padres, los niveles de apoyo de los compañeros permanecen estables en todas las edades y no disminuyen a medida que los jóvenes se hacen mayores.
  • La prevalencia total del acoso escolar fue de 12% aproximadamente en los chicos y 10% en las chicas, siendo los chicos más propensos tanto a ser acosados como a acosar a otros.

INFLUENCIA

Los datos de este estudio ofrecen la base para el diseño de intervenciones que pueden reducir estas desigualdades y apoyar el desarrollo de conductas positivas relacionadas con la salud durante el ciclo vital. El último informe HBSC se focalizan en los efectos que tienen las desigualdades asociadas al género y a las diferencias socioeconómicas sobre la forma en que los jóvenes crecen y se desarrollan.

En este contexto, la coordinadora internacional del HBSC,  Jo Inchley, ha destacado que “los resultados subrayan las grandes diferencias de género en la salud, que emergen o empeoran durante los años de la adolescencia. Así, mientras que las chicas son más propensas a comer frutas y verduras y a cepillarse los dientes más que los chicos, ellas reportan auto-percepciones más negativas y un peor bienestar mental. Por su parte, los niños son generalmente más activos físicamente, pero también son más propensos a involucrarse en comportamientos de riesgo. Las diferencias entre países muestran la importancia de comprender la forma en que las normas de género y las expectativas culturales influyen en el comportamiento de los adolescentes. Muchos aspectos de la salud son modelados socialmente. Los jóvenes de medios más desfavorecidos no sólo informan de niveles más bajos de conductas saludables y peores resultados en medidas relacionadas con la salud, sino también de menos activos sociales, como el apoyo de la familia y de los iguales”.

El estudio HBSC ha influido en la política y la legislación en numerosos países europeos en los últimos 33 años desde que el primer informe fue publicado. En el caso de España, los datos de 2002, que revelaron una alta prevalencia de sobrepeso y obesidad, impulsaron la puesta en marcha de estrategias para mejorar una alimentación saludable y el aumento de la actividad física entre los adolescentes escolarizados. El informe de 2003 identificó un dramático aumento en el consumo de alcohol entre los jóvenes alemanes; y el Gobierno de Alemania aumentó el impuesto sobre las bebidas alcohólicas y mejoró el etiquetado. En el caso de Suecia, el alarmante declive en la salud mental de los jóvenes suecos identificado por HBSC promovió una gran iniciativa por la Agencia de Salud Pública para identificar las causas de este descenso y desarrollar intervenciones.

Más información